¿Sorpresa? Quizás no. En estos
tiempos es cuando salen a relucir las miserias humanas, los egoísmos más
crudos, los rencores y odios del pasado y el chantaje emocional. Para ser
coherente también surge la solidaridad, es cierto, pero de eso hablaremos en otra
entrada, más positiva que esta, y te preguntarás por qué elegí este tema y no
otro para iniciar este blog; y la respuesta es sencilla, hay que ir sacando las
armaduras, esas que a veces nos aprisionan, dejar las envolturas o capas de la
cebolla para llegar a lo más puro de nosotros mismos, y sin temor a salir
dañados en esa aventura del autoconocimiento. De allí que primero va la
advertencia, luego sí, lo mejor!
A quien le quepa el sayo, que se
lo ponga, dice un viejo proverbio popular. No hablo de nadie en particular,
pero seguro que conoces a alguien que coincidirá con las descripciones siguientes,
y son aquellas personas que se disfrazan de religiosos o ideólogos para
aparentar frente al mundo y transmitir una imagen banal y falsa que sólo ellos
se auto convencen de “esa” realidad. Falsa espiritualidad o ideología basada en
intereses, sea de la índole que sean, pero intereses al fin. Y digo falsa
espiritualidad o ideología porque no se les conoce una sola obra en beneficio
de la humanidad, un solo propósito de vida en busca del bien común. Sólo
persiguen su individualidad y su propio bien en detrimento de los demás,
incluso en algunos casos “viviendo” de los demás.
Por qué se producen estos actos
provenientes de personas tóxicas como las llama Stamateas, simple, porque no
tiene alineada su mente cognitiva, su mente somática y su mente de campo, viven
en un constante estado de crash (de las siglas en inglés Contraído, Reactivo,
incapacidad para Analizar, Separación y dolor y odio).
Las creencias están
desactualizadas, lo que les lleva a un estado de incongruencia e incoherencia
emocional, les sirvieron en su momento pero tienen que buscar en el campo de
las infinitas posibilidades nuevas puertas que les permitan superar este estado
de estancamiento, de “pobre de mí”, porque les está afectando su forma de pensar,
de sentir y de actuar, sus sentimientos, la percepción de cómo ven “su”
realidad como única, y también la forma de actuar. Y como el lenguaje es
acción, es a través del lenguaje que agreden y si atacan porque algo les
molesta en el otro, es la proyección de su propia sombra como decía Jung, que también
decía que las crisis son magníficas oportunidades para familiarizarnos con la
sombra.
Cabe señalar algunas
comportamientos que nos pueden permitir identificarlos, siempre intentan
imponer su voluntad y sus decisiones por encima de los demás, aún cuando razón
les falte, volviéndose mordaces, intimidantes, agresivos, ofensivos y es su
propia inseguridad la que le impide establecer vínculos sanos, ya sea en su
entorno íntimo o familiar, entre amigos, compañeros de trabajo, etc. Suelen volverse sarcásticos e iracundos
desplegando toda su ira frente a las personas más bondadosas, porque saben que
a ellas si las pueden agredir, nunca se buscan un igual, de su boca se
despliega un torrente de agresión y acoso verbal que irrumpe la paz y armonía
de los demás, porque su objetivo es desvalorizar al otro mediante gritos
intentando propiciarle culpa a través de falsas acusaciones. Por eso como dice
Pat Anthony, frente al ataque del león, la mejor ofensiva es esquivarlo.
Cuando se mezcla en una
personalidad el agresivo con el falso, el cóctel está servido, ya sea en la
queja constante, en las excusas, en la pasividad y la comodidad. No salen de su
zona de confort porque están cómodos viviendo a expensas de los demás. Son las
víctimas y falsean ese estado de víctima para llamar la atención y concentrar
la energía en ellos solamente. Un egocentrismo absoluto, porque no hay peor
ciego que el que no quiere ver y se esconden tras varias máscaras para
mostrarse frente a la sociedad, pero con sus íntimos y familiares cercanos son
lobos con piel de cordero.
Cabe destacar que otras
características es que carecen de empatía, son irresponsables, no se
arrepienten de nada son fríos y si mantienen una relación con alguien es por
interés, cuando ese alguien ya no cumple con sus “requisitos” es desechado.
Este tipo de personas están en
permanente acecho buscando la manera de “penetrar” tus defensas. Ahora bien, en
este tipo de relaciones pregunto: ¿Qué depende de ti? ¿Para qué mantienes este
tipo de relación? ¿Qué emociones te produce hablar o encontrarte con estas
personas? ¿Qué te dicen esas emociones? ¿Cómo se sienten en tu cuerpo? ¿Qué te
dices frente a esta situación? Lo que te transmiten verbalmente: ¿de qué manera
te afecta?
Si buscas en tu interior estas y
otras respuestas que indudablemente saldrán a la luz, te darás cuenta que no es
posible bajo ningún concepto mantenerte cerca de este tipo de personas, porque
el único damnificado serás tú. Realizar una buena gestión de las emociones será
pertinente para evitar estos enfrentamientos. Estás advertido…
No debemos dejarnos llevar por
juicios, pero cuando observas que esa persona no quiere cambiar, sino todo lo
contrario, es momento de dar un paso al costado, el poder está en tu interior y
eres tú quien toma las decisiones si permites o no el avasallamiento.
En la próxima entrada trataremos
algunas etapas que se vivencian en el duelo por la libertad en estos tiempos de
cuarentena. Hasta entonces!
En la acción buscar la armonía, la paz y la serenidad del equilibrio,
gestionando las emociones.
