viernes, 27 de marzo de 2020

Esquiva la agresión...


¿Sorpresa? Quizás no. En estos tiempos es cuando salen a relucir las miserias humanas, los egoísmos más crudos, los rencores y odios del pasado y el chantaje emocional. Para ser coherente también surge la solidaridad, es cierto, pero de eso hablaremos en otra entrada, más positiva que esta, y te preguntarás por qué elegí este tema y no otro para iniciar este blog; y la respuesta es sencilla, hay que ir sacando las armaduras, esas que a veces nos aprisionan, dejar las envolturas o capas de la cebolla para llegar a lo más puro de nosotros mismos, y sin temor a salir dañados en esa aventura del autoconocimiento. De allí que primero va la advertencia, luego sí, lo mejor!   
A quien le quepa el sayo, que se lo ponga, dice un viejo proverbio popular. No hablo de nadie en particular, pero seguro que conoces a alguien que coincidirá con las descripciones siguientes, y son aquellas personas que se disfrazan de religiosos o ideólogos para aparentar frente al mundo y transmitir una imagen banal y falsa que sólo ellos se auto convencen de “esa” realidad. Falsa espiritualidad o ideología basada en intereses, sea de la índole que sean, pero intereses al fin. Y digo falsa espiritualidad o ideología porque no se les conoce una sola obra en beneficio de la humanidad, un solo propósito de vida en busca del bien común. Sólo persiguen su individualidad y su propio bien en detrimento de los demás, incluso en algunos casos “viviendo” de los demás.
Por qué se producen estos actos provenientes de personas tóxicas como las llama Stamateas, simple, porque no tiene alineada su mente cognitiva, su mente somática y su mente de campo, viven en un constante estado de crash (de las siglas en inglés Contraído, Reactivo, incapacidad para Analizar, Separación y dolor y odio).
Las creencias están desactualizadas, lo que les lleva a un estado de incongruencia e incoherencia emocional, les sirvieron en su momento pero tienen que buscar en el campo de las infinitas posibilidades nuevas puertas que les permitan superar este estado de estancamiento, de “pobre de mí”, porque les está afectando su forma de pensar, de sentir y de actuar, sus sentimientos, la percepción de cómo ven “su” realidad como única, y también la forma de actuar. Y como el lenguaje es acción, es a través del lenguaje que agreden y si atacan porque algo les molesta en el otro, es la proyección de su propia sombra como decía Jung, que también decía que las crisis son magníficas oportunidades para familiarizarnos con la sombra.
Cabe señalar algunas comportamientos que nos pueden permitir identificarlos, siempre intentan imponer su voluntad y sus decisiones por encima de los demás, aún cuando razón les falte, volviéndose mordaces, intimidantes, agresivos, ofensivos y es su propia inseguridad la que le impide establecer vínculos sanos, ya sea en su entorno íntimo o familiar, entre amigos, compañeros de trabajo, etc.  Suelen volverse sarcásticos e iracundos desplegando toda su ira frente a las personas más bondadosas, porque saben que a ellas si las pueden agredir, nunca se buscan un igual, de su boca se despliega un torrente de agresión y acoso verbal que irrumpe la paz y armonía de los demás, porque su objetivo es desvalorizar al otro mediante gritos intentando propiciarle culpa a través de falsas acusaciones. Por eso como dice Pat Anthony, frente al ataque del león, la mejor ofensiva es esquivarlo.
Cuando se mezcla en una personalidad el agresivo con el falso, el cóctel está servido, ya sea en la queja constante, en las excusas, en la pasividad y la comodidad. No salen de su zona de confort porque están cómodos viviendo a expensas de los demás. Son las víctimas y falsean ese estado de víctima para llamar la atención y concentrar la energía en ellos solamente. Un egocentrismo absoluto, porque no hay peor ciego que el que no quiere ver y se esconden tras varias máscaras para mostrarse frente a la sociedad, pero con sus íntimos y familiares cercanos son lobos con piel de cordero.
Cabe destacar que otras características es que carecen de empatía, son irresponsables, no se arrepienten de nada son fríos y si mantienen una relación con alguien es por interés, cuando ese alguien ya no cumple con sus “requisitos” es desechado.
Este tipo de personas están en permanente acecho buscando la manera de “penetrar” tus defensas. Ahora bien, en este tipo de relaciones pregunto: ¿Qué depende de ti? ¿Para qué mantienes este tipo de relación? ¿Qué emociones te produce hablar o encontrarte con estas personas? ¿Qué te dicen esas emociones? ¿Cómo se sienten en tu cuerpo? ¿Qué te dices frente a esta situación? Lo que te transmiten verbalmente: ¿de qué manera te afecta?
Si buscas en tu interior estas y otras respuestas que indudablemente saldrán a la luz, te darás cuenta que no es posible bajo ningún concepto mantenerte cerca de este tipo de personas, porque el único damnificado serás tú. Realizar una buena gestión de las emociones será pertinente para evitar estos enfrentamientos. Estás advertido…
No debemos dejarnos llevar por juicios, pero cuando observas que esa persona no quiere cambiar, sino todo lo contrario, es momento de dar un paso al costado, el poder está en tu interior y eres tú quien toma las decisiones si permites o no el avasallamiento.
En la próxima entrada trataremos algunas etapas que se vivencian en el duelo por la libertad en estos tiempos de cuarentena. Hasta entonces!

En la acción buscar la armonía, la paz y la serenidad del equilibrio,
gestionando las emociones.